domingo, 11 de julio de 2010

La edad verdadera


Cuando yo
era viejo,
hace mucho,
mucho tiempo,
creía que el mundo era
así y asá… que la vida
era esto y aquello…

Ah! Pero me
equivocaba.

Cuando era viejo,
hace mucho,
mucho tiempo,





tanto que a veces me cuesta recordar, todo
parecía estar en su sitio.

(Como si hubiera un lugar para cada cosa).

Cuando yo era viejo era el tiempo de las
CREENCIAS

el tiempo de los PREJUICIOS
de los MIEDOS
de la VEJEZ

Por las calles de escarcha pateaba sueños hacia
delante como se patea una lata vacía. Como
cuando se pasea el aburrimiento por las vías
indiferentes del tren.

Cuando yo era viejo, hace mucho, mucho
tiempo. Creía que había futuro, que había
mojones.

Ahora que pude tirar la esperanza por la
ventana de los sueños aprendí que todo está
para inventarse otra vez.

Cuando yo era viejo el mundo parecía trans-
parente. Bajo un cielo de piedra y un piso de
agua creía que había un lugar adonde ir.

Creía en el BIEN y en el MAL.
Creía en el SACRIFICIO.

Cuando era viejo, hace mucho, mucho tiem-
po, tanto que a veces me cuesta recordar,
creía que la juventud era algo natural.

Que era una etapa que llega y pasa con el
tiempo.

No sabía, no podía saber, que las edades se
conquistan.

Que son los afectos y no los almanaques los
escultores del tiempo y la vida.

Cuando yo era viejo no sabía, aún no había
aprendido, que lo único que importa es el
amor, la pasión, el deseo…

Cuando no entendía la verdad de la locura
era un viejo, viejo, viejo… No entendía que
las cosas pueden ser otras, y que nunca, nunca
son lo que parecen. Aún no había aprendido
en el cuerpo que los molinos pueden ser prin-
cesas, las posadas castillos y los rebaños
ejércitos.

No sabía que la realidad se construye de sue-
ños. Que no hay nada mejor que soñar des-
pierto y con las manos en la masa.

Cuando yo era viejo había heredado la edad
de mis mayores.

Aprendí que la fe y la esperanza son la ancia-
nidad ciega del mundo. Que creer en el futu-
ro es diferir indefinidamente el presente. Y
que estos son los principios básicos de la
esclavitud y el fascismo, de la decrepitud del
alma.

Cuando yo era viejo hace mucho, mucho
tiempo, tanto que a veces me cuesta recordar.





en: CAOSMOS (Ediciones de Antes, Montevideo, 1998)
de: GABRIEL GALLI*****


*****N.E.: Esta versión difiere en las primeras estrofas de la impresa. Las bellas columnas que contienen los versos como un pecho, no pueden reproducirse, por las condiciones de este terreno.



jueves, 1 de julio de 2010

tanguita


mi nombre me pide
que no mire atrás

con el alma afiebrada
dejo una estela
en la ola que me llevará

dulce recuerdo
que dora mi piel

que 30 años
son espuma
burbujeante
en la orilla

en la frente
abrirá la flor
que sabe mirar
en la sombra
errante
radiante

y el corazón
suplicará
que le dé
su querer
una vez más






Cosecha verano 08-09: Estela S. Gomez Czornomaz